Últimos años y caída de la Orden del Temple en la Corona de Aragón

Pedro III, hijo de Jaime I, sucedió a su padre en 1237. La conquista de Sicilia (1282), feudo de la Santa Sede, provocó la excomunión del mismo, la puesta en entredicho de sus reinos y la cesión de éstos a la Corona de Francia. Los templarios, de nuevo, se veían ante una difícil situación: la obediencia al Papa o la fidelidad a la Corona de Aragón, que tan generosa había sido con ellos. Oficialmente no se opusieron a la voluntad papal, pero sirvieron fielmente a Pedro III. Dirigidos por Berenguer de Sanjust (Comendador de Miravet), los templarios catalanes y aragoneses protegieron el reino contra los invasores junto al ejército de Pedro III, a pesar de que estos venían contra la Corona Aragonesa en nombre del mismo Papa.

Tras la acción relámpago del estado francés (octubre de 1307) contra los templarios y las confesiones bajo tortura de sus miembros detenidos por delitos como: ritos idolátricos, sodomía y prácticas blasfemas, el papa Clemente V ordenó a los príncipes cristianos el arresto de todos los miembros de la Orden del Temple. En principio, Jaime II, rey de Aragón desde 1291, se negó a las pretensiones del monarca francés “Han sido siempre fieles a nuestro servicio reprimiendo a los infieles.” No obstante, cambió al poco de postura iniciando el proceso contra los templarios en la Corona de Aragón. Algunos castillos como el de Peñíscola se rindieron sin apenas resistencia. Otros, sin embargo, se apresuraron a tomar las armas para defender su inocencia.

La fortaleza de Cantavieja resistió el asedio de las tropas reales desde enero hasta agosto de 1308, solicitando finalmente el indulto de los sesenta defensores de la misma. Castellote, el castillo de Villel, la Alfambra y Miravet, que capituló en diciembre, fueron cayendo ante el ejército real. Tan sólo quedaba Monzón, donde la situación de su castillo le confería un carácter inexpugnable. El 24 de mayo de 1309 se rendía el castillo de Monzón tras haber agotado sus defensores sus fuerzas.

Las crónicas de los Jueces de Teruel nos informan de estos hechos:

  • En esti año fue destruido el Temple et el Papa Juan XXII dio la sentencia en Viana et fizieron estrado et vestidos de duelo porque destruian tan alta orden et fueron vestidos de maregas; aquel año fueron sobre Villel et todos los otros lugares de los templeros destruidos et cercados. (versión AHT, la más tardía).

El 22 de mayo de 1312, el papa Clemente V decretó la abolición de la Orden del Temple. Poco después reconoció la posibilidad de juzgar a los consejos provinciales de la Orden por separado, a excepción de Francia.

Los templarios de la Corona de Aragón fueron encontrados inocentes el 7 de julio de 1312 en el Concilio de Tarragona. Sus posesiones pasaron a la Orden del Hospital, excepto las posesiones del Temple en Valencia, donde se creó la Orden de Santa María de Montesa con el objeto de defender la frontera del reino.

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