Pedro I de Aragón y Navarra

Pedro I era hijo de Sancho Ramírez e Isabel de Urgel. Su padre Sancho Ramírez decidió confiarle, siendo aún príncipe, Ribagorza y Sobrarbe3 a título de rey,4 bajo su suprema autoridad. Era una fórmula que ya utilizabaSancho el Mayor, que concedía en vida títulos de regulus a sus hijos para que rigieran como tenencias parte de sus dominios regios. No se conservan documentos del nombramiento ni se conoce el día exacto del inicio de su gobierno sobre estas tierras, pero ya figura como tal a partir de junio de 1085.5 Desde 1089 su padre le cedió el dominio en tenencia del curso medio del Cinca, a título de «rey de Monzón», tieras fronterizas muy expuestas a los ataques musulmanes de la taifa de Lérida. Seguía así Sancho Ramírez la costumbre navarro-aragonesa de delegar tierras gobernadas con títulos reales entre los infantes para colaborar en las tareas de gobierno y comenzar a ejercer responsabilidades regias.

Entre los años 1093 y 1103 Aragón, aliado del Cid en el Levante, dominó las plazas de Culla, Oropesa, Miravet,Montornés y Castellón de la Plana. Lo confirman no solo las crónicas, sino también la Historia Roderici y los diplomas suscritos por los tenentes de estas fortalezas.6 7 Se conserva un documento de julio de 1100 de Pedro I de Aragón, donde se titula rey de Aragón, Pamplona, Sobrarbe, Ribagorza, Culla, Oropesa y Castellón. En ella concede a «mio cid Muño Muñoz» el castillo de Azafaz, la villa de Ova y se mencionan los tenentes levantinos: Ortí Ortiz, que tiene la honor sobre Monroig, Culla y Oropesa; y el citado Muño Muñoz, que se encarga de la tenencia de Castellón, Monroig sobre Montornés y Azafaz.8

El 4 de junio de 1094 heredó el trono de Aragón y de Pamplona. El reinado de Pedro I significó la expansión del territorio aragonés en sus tramos central y oriental, llegando hasta la Sierra de Alcubierre y los Monegros.

Conquistó Huesca en (1096), después de derrotar a Al-Musta’in II de Zaragoza en la batalla del Alcoraz. Combatió al lado del Cid en la batalla de Bairén (1097) derrotando a los almorávides, que habían acudido con un importante ejército mandado por Muhammad ibn Tasufin con objeto de recuperar para el islam Valencia, que había sido conquistada por el Campeador.

Más tarde tomó Barbastro (1101), Sariñena e intentó tomar Zaragoza. Sitió Tamarite de Litera(1104) y reglamentó el fuero de los infanzones. Consolidó la supremacía militar de las tropas cristianas sobre las musulmanas, muriendo, según Iglesias Costa, lo más probablemente entre el 27 y el 30 de septiembre de 1104, en el Valle de Arán,9 si bien Ubieto Arteta no precisa el día y la sitúa en el mes de septiembre de 1104.10

Nupcias y descendencia

Se casó en primeras nupcias con Inés de Aquitania, en Jaca, en 1086, de la que tuvo dos hijos que murieron antes que el padre:

Sancho VII el “Fuerte” de Navarra

 

Sancho VII el Fuerte fue rey de Navarra entre 1194 y 1234, año en que murió en el castillo de Tudela, Navarra. Era hijo y sucesor de Sancho VI «el Sabio», de la dinastía Jimena y hermano de Berenguela de Navarra, mujer de Ricardo Corazón de León.

 

Referente a su nacimiento, se ha querido localizarlo en Tudela fundándose en que sus padres residían frecuentemente en esta ciudad, pero no existe ningún dato que avale esta creencia, por más que sea razonable no se halla ninguna base que lo acredite. Sí que es cierto que Tudela la eligió como continua residencia y que acabó su vida encerrado en su castillo.

Sancho se casó con Constanza de Tolosa, hija de Ramón VI, conde de Tolosa, y según Luis del Campo (que aparte de forense, es un biógrafo de este rey), el matrimonio pudo celebrarse sobre el año 1195. Este matrimonio fracasó y Constanza fue repudiada. No hay constancia fehaciente de un segundo matrimonio con Clemencia,2 hija del emperador Federico I Barbarroja, ninguna de las dos mujeres le dio hijos, pero sí tuvo varios hijos bastardos en los que continuaría la estirpe real de Navarra entre nobles navarros y aragoneses.

Continuó con las relaciones que su padre había establecido con Castilla y, sobre todo, con Aragón.

En 1196 se realizó una entrevista auspiciada por la Santa Sede en donde se encontraban los tres reinos de Castilla, Aragón y Navarra, en un punto entre Agreda y Tarazona, para intentar unir a los reinos cristianos.3

 

El Reino de Navarra en la época de Sancho VII el Fuerte:4     Reino de Navarra     Territorio perdido ante Castilla (1198–1200)     Territorios conseguidos mediante vasallaje (1196–1203)     Reino de Castilla     Reino de Aragón

Alfonso VIII invadió Álava, con un largo asedio a Vitoria, Guipúzcoa y el Duranguesado en 1199. Sancho VII acudió a negociar con los almohades para que atacaran a Castilla y con un segundo frente tuvieran que levantar el asedio, sin lograrlo. Tras la importante pérdida territorial del reino de Navarra, años después firmaría con Castilla una tregua por cinco años el 29 de octubre de 1207 en Guadalajara, en la que Navarra no reconocía la pérdida de los territorios vascongados. Sin embargo, el tiempo fue consolidando las posiciones castellanas.3

Desde entonces sus relaciones fueron tensas con Alfonso VIII, aunque de buena gana colaboró con él en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), donde obtuvo prestigio y mejoró en su posición respecto a los otros reyes cristianos, con la recuperación de algunas plazas.3 En esta batalla, las tropas de Sancho el Fuerte llegaron hasta la tienda de Muhammad An-Nasir conocido por el sobrenombre de Miramamolín, califa almohade, cortando las cadenas que la protegían. Se dice que en recuerdo de esta gesta, el rey Sancho hizo sustituir el antiguo escudo del reino navarro (de gules con águila de sable), el arrano beltza por el actual escudo (de gules con cadenas de oro). Se ha demostrado la falsedad de dicha afirmación, por encontrarse el escudo con algo parecido a las famosas cadenas en fecha anterior a esa batalla. Así, según Tomás Urzainki se pueden apreciar en la iglesia de San Miguel de Estella (1160), en un relieve de la catedral de Chartres (1164) y en miniaturas de la Biblia de Pamplona (1189).

Fueron mejores sus relaciones con los territorios ultrapirenaicos, donde varios señores se declararon sus vasallos, e incluso firmó un tratado en favor de Juan Sin Tierra (1202), y con los reyes aragoneses Pedro II y Jaime I.

Sancho VII y Jaime I firmaron en Tudela (1231) un tratado de prohijamiento (que no llegó a cumplirse), por el que acordaban que aquél de los dos que sobreviviese al otro, ocuparía el reino sin obstáculos.

A la muerte sin descendencia de Sancho VII, subió al trono en Tudela el 7 de abril de 1234 su sobrino Teobaldo, con lo que comenzó a reinar en Navarra la dinastía de Champaña. Esto supuso el fin de la dinastía Jimena.

La enfermedad que acabó con la vida de este monarca, fue una úlcera varicosa de la pierna, según su biógrafo.

A causa de esta larga y dolorosa enfermedad, Sancho estuvo recluido en su castillo de Tudela, por ello el sobrenombre de Sancho «el Encerrado».

Tuvo un hijo, según la llamada Crónica del Príncipe de Viana, que a los 15 años sufrió un accidente mortal, consecuencia de una caída de caballo, Sancho se quedó sin hijo legítimo que le sucediese y Navarra sin futuro rey. A pesar de tener varios hijos ilegítimos, su hermana, que le representaba oficialmente llevando una cierta regencia durante su enfermedad, retirado en el fortín de Tudela, llamó a su sobrino Teobaldo de Champaña para heredarle y mantener el poder real en la familia.

El viernes 7 de abril de 1234 falleció Sancho en su castillo tudelano, recibiendo sepultura en la parroquia de San Nicolás; años después sus restos fueron trasladados a la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles.

 

EL ARRESTO

El arresto

Considerando inaceptable la presión política ejercida por los templarios, y deseoso de apoderarse de sus riquezas, como se había apoderado ya de las de los judíos franceses en 1306, el rey no dudó en destrozar una orden de caballería que contaba con doscientos años de antigüedad, fundándose en «presunciones e intensas sospechas».

Guillermo de Nogaret fue encargado de dirigir la investigación. El día 14 de octubre, el rey hizo difundir desde París un manifiesto en el que explicaba que los templarios detenidos eran culpables de idolatría, de apostasía, de prácticas sexuales vergonzosas y de ritos abominables.

El monarca tampoco dudó en utilizar a hermanos predicadores para convencer a la población parisina de lo bien fundado de dichas acusaciones, ni en escribir varias cartas para conseguir que los gobiernas extranjeros detuviesen a tos templarios en sus propios Estados. A pesar de ser yerno de Felipe el Hermoso, el rey de Inglaterra, Eduardo II, se apresuré a poner en guardia a varios soberanos a propósito de las calumnias propagadas por el rey de Francia. A partir del 19 de octubre, y hasta el 24 de noviembre de 1307, el inquisidor Guillermo de París interrogó a 138 templarios en la sala capitular del Temple de Paris, muriendo 36 de ellos como consecuencia de las torturas que les fueron infligidas.

La Actitud del PAPA

El papa Clemente V protestó débilmente contra estos suplicios en una carta del 27 de octubre de 1307, y el día 22 de noviembre ordenó a todos los príncipes cristianos la detención de los templarios que habitasen en sus territorios. En febrero de 1308, cuando iban a ser puestos a disposición del poder pontificio (pues Clemente V reclamaba también sus bienes,, los templarios franceses revocaron las confesiones hechas con anterioridad. En marzo de ese mismo año, Felipe el Hermoso convocó los Estados Generales en Tours, donde reiteré su condena. En mayo, el papa se entrevisté con el rey de Francia, que no se mostraba dispuesto a ceder la fortuna del Temple. Presionado por el rey para que juzgase a la orden con la mayor severidad, Clemente y fue cediendo. Repuso en sus cargos a los inquisidores a los que había depuesto, e instituyó comisiones eclesiásticas, la primera de las cuales abrió sus sesiones en París, en agosto de 1309.

La pira Después del juicio del maestre de la orden, Jacques de Molay, los templarios intentaron organizar su defensa. El rey reaccionó. El 12 de mayo de 1310, algunos templarios fueron quemados cerca de la puerta de Saint-Antoine. Durante el concilio de Viena, el 22 de marzo de 1312, y cediendo a las presiones de Felipe el Hermoso, Clemente V hizo aprobar la supresión de la orden, cuyos bienes fueron entregados a la del Hospital. Y el siniestro proceso alcanzó su punto culminante el  día 18 de marzo de 1314.

 

 

 

La Catedral de Chartres

La fachada principal

La fachada principal es fruto de diversas intervenciones a lo largo del tiempo. Del incendio se salvaron la torre sur y la base de la norte, los tres portales y los ventanales que hay encima. El maestro de Chartres desmontó el muro superviviente y lo desplazó hacia delante y añadió el gran rosetón y la galería de los reyes sobre este. Al aumentarse la altura de la fachada las dimensiones de la torre sur en proporción al resto de la fachada cambiaron notablemente, por lo que cuando se construyó la torre norte o Clocher Neuf, concluido en el año 1513 para equilibrar la composición impuesta por la primera torre, se estableció con una asimetría que crea un fuerte dinamismo visual. Este se realizó en estilo flamboyant (flamígero francés), en tanto que la torre sur eleva su magnífica flecha, de un solo trazo, directamente hacia el cielo.

El Pórtico Real

El llamado Pórtico Real (Portail Royal), se construyó en la década de 1140 para la anterior catedral románica y tiene forma de embudo, lo que posteriormente sería una norma común para las catedrales góticas. Las esculturas y relieves están inspirados en los del pórtico oeste de la basílica de Saint-Denis, que fueron destruidos durante la reforma. Las jambas están decoradas por altas figuras de reyes y personajes del Antiguo Testamento, se cree que los antepasados de Cristo, ya que las figuras son básicamente simbólicas. Las estatuas muestran una expresión serena, distinta a la severidad habitual en el románico precedente. Las figuras reales tienen una estatura menor, pero aun así casi igual que las figuras bíblicas, simbolizando una relación de parentesco entre la realeza y la divinidad. Los frisos de la izquierda narran escenas de la vida de la Virgen en su juventud con San Joaquín y Santa Ana enfrentándose a la infertilidad, lo que podría ser una referencia a la devoción local hacia la Virgen como protectora de parturientas y neonatos. Los frisos de la derecha relatan escenas de la vida de Cristo, con el Bautista y la Presentación en el Templo. El tímpano está decorado con una escena del Juicio Final con Cristo Pantocrátorenmarcado en una mandorla rodeado por los símbolos de los evangelistas. Cristo alza su mano derecha y sostiene el Libro de la Vida en la izquierda; pose única en la imaginería medieval y que se cree simboliza la esencia humana y divina de Cristo en iguales proporciones. El friso del dintel representa a los doce apóstoles. Están enmarcados por arquitecturas en cuatro grupos de tres figuras con un simbolismo que indica que han predicado la trinidad en los cuatro puntos cardinales de la Tierra. Las arquivoltas muestran ángeles y a los veinticuatro patriarcas del Apocalipsis.

El pórtico izquierdo está dedicado a la ascensión de Cristo (o tal vez su segunda venida). El tímpano muestra a Cristo en una nube sostenido por dos ángeles. Debajo hay dos frisos, el superior muestra a cuatro ángeles cantores y el inferior diez figuras que posiblemente sean apóstoles y que portan libros y pergaminos contemplan a Cristo. Las dos arquivoltas muestran los símbolos del zodiaco y labores relativas a los doce meses, temas comunes en el románico francés.

El pórtico derecho muestra la misma estructura. Su tema es la pureza de María y su dignidad como madre de Cristo. En el tímpano figura la Virgen con el niño entronizada entre dos ángeles. En el momento de su construcción esta representación era una novedad ya que el tema central había estado siempre dedicado a Cristo. La arquivolta superior muestra la Presentación en el Templo, con la Virgen, Simeón y otras figuras. La arquivolta inferior narra la Anunciación, Visita, Natividad y Anunciación a los pastores cuidando sus rebaños, algo inusual; mostrar hombres comunes entre las figuras divinas. Las arquivoltas están decoradas con ángeles la interior y la exterior con las siete artes liberales (y dos símbolos zodiacales que no cupieron en el lado izquierdo) combinadas con figuras relativas del mundo antiguo: gramática y Prisciano o Elio Donato, retórica y Cicerón, dialéctica y Aristóteles, aritmética y Pitágoras, geometría y Euclides, astronomía yPtolomeo y música y Nicómaco. Los capiteles de esta puerta muestran escenas de la Pasión, la entrada a Jerusalén, la Última Cena, la Sepultura y el Duelo de las mujeres.

El rosetón muestra en sus vitrales a Cristo juez en el Juicio Final rodeado por los cuatro evangelistas y ángeles. En los círculos externos ángeles trompeteros y escenas de resurrección, Infierno y Paraíso. En los tres ventanales se muestra la Pasión y Resurrección en la izquierda, la Encarnación en la central y a Jesépadre de David en la derecha…

 

El transepto

El transepto es ancho aunque sobresale poco de la nave principal. Sus fachadas constan de sendos rosetones, el del lado norte describe la glorificación de la Virgen y el del lado sur la glorificación de Jesucristo. Estos se asientan sobre hileras de cinco ventanas sobre tres pórticos, siguiendo las proporciones de la fachada principal y aumentando el efecto de unidad arquitectónica. En un principio se pensó en abrir en ellas simples aberturas pero al final se dotaron de tres profundos pórticos ricamente esculpidos y de dos torres en cada una que quedaron sin concluir. El modelo de rosetones está copiado directamente de Laon pero los pórticos triples son exclusivos de Chartres.

 

La fachada norte

En el lado norte el pórtico central muestra la coronación de la Virgen con figuras de profetas y santos. La Virgen es representada como reina de los Cielos a la derecha de Cristo también coronado y bendiciendo a María. Están rodeados de ángeles con incensarios y en oración y rodeados por una arquería que simboliza el palacio celeste. Ambas figuras son de igual tamaño y ocupan lugares de igual importancia. En el friso del dintel se representa a la izquierda la muerte de María yaciendo en una cama y rodeada de los doce apóstoles. Su alma, en la forma de un niño, asciende a los brazos de Jesús. A la derecha se narra la resurrección de la Virgen: unos ángeles alzan el cuerpo sin vida de María para reunirlo con su alma. Aunque no hay en los Evangelios narración alguna sobre la resurrección de la Virgen existe una tradición que es frecuentemente representada a partir del inicio del culto mariano en la edad media. El obispo Fulberto era ferviente creyente de esta tradición por lo que el suceso se narra con frecuencia en Chartres. En el parteluz figura una imagen de Santa Ana con la Virgen niña en brazos (en la actualidad dañada y sin cabeza). Esta figura fue añadida probablemente a raíz de la cesión a la catedral de la reliquia de la cabeza de Santa Ana, traída de Constantinopla en 1204, aproximadamente la fecha cuando se inició el pórtico, por lo que se reservó a esta efigie un lugar de honor. Debajo hay una imagen de su marido, San Joaquín contemplando su rebaño de ovejas mientras el arcángel San Gabriel le anuncia el embarazo de Ana. La historia de Santa Ana y San Joaquín es apócrifa pero tuvo gran difusión desde que fue recogida en laLeyenda Dorada por Santiago de la Vorágine. La segunda arquivolta representa figuras que se cree son profetas del Antiguo Testamento, mientras que la tercera y la cuarta muestran los antepasados del linaje de María. La última arquivolta muestra profetas con libros y pergaminos. En los relieves alrededor del arco se narra la creación y caída del hombre. En las jambas hay estatuas que se corresponden con las de los doce apóstoles del lado sur. Muestran profetas del Antiguo Testamento que dan testimonio del compromiso entre Cristo y su iglesia: Melquisedec, Abraham, Moisés, Samuel, David,Isaías Jeremías, Simeón, San Juan Bautista y San Pedro. Las estatuas tienen rostros ovalados y son más realistas que en la entrada oeste.

El pórtico izquierdo está dedicado a la Natividad y la Anunciación, tema que es también tratado en la entrada oeste. El portal derecho se dedica a los trabajos de Job en el tímpano, probablemente en referencia a las dificultades que tuvo que atravesar la Iglesia en el siglo XIII. Las arquivoltas representan a Sansón, Gedeón, Esther y Judit venciendo a los enemigos que simbolizan las amenazas que pesan sobre la Iglesia. Son célebres la figura llamada la Santa Modesta, una imagen femenina con una sonrisa seductora y una figura que representa a un gordo Salomón en el pórtico derecho.

Las vidrieras del rosetón muestran en su centro la Glorificación de María con ángeles y el Espíritu Santo. En el círculo externo figuran reyes y profetas del Antiguo Testamento. Fue donado por la reina Blanca de Castilla en 1230, por lo que muestra en las enjutas debajo de este las armas de Francia y de Castilla alternadas. En los cinco ventanales se muestran dos figuras en cada uno: Melquisedec y Saúl, David y Jeroboam, Santa Ana y la Virgen Niña sobre las armas de Francia, Salomón y Nabucodonosor y por último Aarón y el faraón. La cubierta de los pórticos está decorada con bajorrelieves con un patrón cuatrifoliados en arcos trifoliados.

Este portal fue concluido hacia 1270 y cuenta con unas 700 piezas esculpidas. En este portal es posible apreciar la evolución estilística entre la escultura del siglo XII y la del XIII, aquí las esculturas están más evolucionadas que las de la fachada occidental, con vestiduras que caen de forma más natural y los rostros son más espontáneos y realistas. Las cabezas de algunas figuras son demasiado grandes pero los cuerpos son menos rígidos y más proporcionados que en la entrada principal.

Contiene dos torres al rededor de la nave principal que significan que existen dos campanales para los inicios de la misa con un aspecto totalmente gótico con una cruz de tipo latina en la pinta de cada una, mantiene los elementos del gótico medieval en la planta de 3 naves basilical, arquería ojival que genera bóveda nervuda de crucería. En el crucero existe un tambor octogonal cubierto con cúpula ojival. En la fachada mantiene un tímpano triangular, rosetón de vidrios catedrales de colores y las puertas y ventanas con arcos ojivales y arquivoltas descendentes.

La fachada sur

El pórtico sur es un regalo del conde Pierre Mauclerc, de la familia real. Este pórtico introduce nueva iconografía al estilo de Chartres. El portal central muestra el Juicio Final con esculturas de los apóstoles en las jambas. En el dintel sobre la puerta hay un friso con una visión del Apocalipsis, con el Cielo y el Infierno. Es la primera vez en la iconografía religiosa que se narran el Juicio Final y el Apocalipsis conjuntamente. Hasta entonces ambos temas habían sido tratados siempre de forma independiente pese a estar estrechamente relacionados. Cristo es representado en el tímpano con rasgos amables y humanos en el juicio final, esta figua es conocida como el Beau Dieu. La escena es en general tratada por el escultor de forma que inspira compasión divina, muy diferente a otras representaciones anteriores en las que se intenta resaltar el sufrimiento para inspirar temor a la ira de Dios. Tradicionalmente se hubiesen representado a los cuatro apóstoles tanto en el Juicio Final como en el Apocalipsis pero al unir ambas escenas estos quedaron excluidos de los relieves, por lo que son representados en las jambas del portal en estatuas de mayor tamaño. Esto deja un espacio disponible en los relieves que es ocupado por la Virgen, a la derecha de Cristo, y por el Juan el apóstolque ruegan a Cristo por las almas de los juzgados aumentando la sensación de compasión en el conjunto. Ambas figuras son del mismo tamaño que Jesús, lo cual para algunos teólogos de la época daba una imagen demasiado humanizada de Cristo. Esta equiparación de tamaño se cree que puede simbolizar el poder de intercesión de la Virgen y de San Juan, que había sido establecido ya desde los tiempos de la primera iglesia bizantina.

El pórtico izquierdo está dedicado a los mártires de la Iglesia, con el martirio de San Esteban como escena central en el tímpano. Son célebres en este pórtico las figuras de San Jorge y San Teodoro, en las que contrasta el aspecto anciano y adusto del primero con el rostro joven y bello del segundo.

El portal derecho se conoce como el Portal de los Confesores. Este se contrapone al izquierdo; mientras que los mártires dan testimonio de Dios con su muerte los confesores lo hacen con su vida. Tanto unos como otros serán admitidos en el Paraíso el día del Juicio Final que se narra en el centro.

Los vitrales son de la misma época que los del lado norte y muestran la Glorificación de Cristo en el rosetón con los evangelistas y ángeles y en el círculo externo los patriarcas del Apocalipsis y las armas de los donantes de la vidriera (no tiene enjutas). En los ventanales muestra a los cuatro evangelistas en la parte superior de cada ventana lateral (Lucas, Mateo, Juan y Marcos de izquierda a derecha) sobre los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel (en el mismo orden). En la ventana central figura la Virgen con el Niño.

 

La cabecera

El coro, situado al este, es de cinco naves. El principal problema al que se enfrentó el arquitecto fue la unión armónica con la cabecera ya que la distancia que separa los pilares al rodear el presbiterio debe ser forzosamente menor lo que produce una discontinuidad rítmica. Para ello el maestro optó por emplear ventanas simples, en sustitución de las dobles con rosetón de la nave principal, y reducir a la mitad el intercolumnio. El deseo del cabildo de aprovechar los cimientos románicos complicó el diseño de la cabecera, construyéndose tres capillas profundas sobre las románicas y otras cuatro intercaladas y menos profundas. Al igual que en las fachadas del transepto, en el coro hay dos torres inacabadas, una a cada lado.

El coro está separado de la girola por un muro decorado con un conjunto de cuarenta grupos escultóricos que suman doscientas estatuas realizadas por Jehan de Beauce a comienzos del siglo XVI en estilo renacentista y que narran escenas de la vida de Jesús y de la Virgen.

 

La cripta

La cripta de Chartres es enorme, la más grande de Francia y una de las mayores de la cristiandad tras San Pedro de Roma y la Catedral de Canterbury. Aquí se pueden apreciar los restos de construcciones anteriores sobre los que se asienta la actual catedral que conforman dos criptas concéntricas. Los restos de la iglesia edificada en tiempos carolingios conforman la base del coro y la girola. Se han realizado excavaciones que muestran restos que se remontan a la época romana. La cripta conserva frescos del siglo XII, además de otras piezas expuestas. Se exhibe una reproducción de una imagen de la Virgen destruida durante la Revolución; Notre Dame Sous-Terre (Nuestra Señora del Subsuelo), una virgen negra, tal vez una figura precristiana atribuida a la Virgen. En una capilla de la cabecera se encuentra el pozo de los Saints-Forts, nombre que se deriva del latín locus fortis o sitio fuerte. Según la tradición en 858, durante el saqueo de la ciudad por parte de los normandos, fueron arrojados a este pozo las reliquias de San Altin y San Eodaldo, evangelizadores de la ciudad en el siglo III.

También se exponen en la cripta diversas piezas como los originales de algunas estatuas retiradas de los portales y que han sido sustituidas por copias para garantizar su conservación.

 

Alfonso I de Navarra y Aragón

Alfonso I de Aragón y I de Pamplona el Batallador 1073Poleñino, Aragón, 7 de septiembre de 1134)1 fue rey de Aragón y dePamplona entre 1104 y 1134.

Hijo de Sancho Ramírez (rey de Aragón y de Pamplona entre 1063 y 1094) y de Felicia de Roucy, ascendió al trono tras la muerte de su hermanastro Pedro I.

Destacó en la lucha contra los musulmanes, y llegó a duplicar la extensión del reino de Aragón y Pamplona tras la conquista clave deZaragoza. Temporalmente, y gracias a su matrimonio con doña Urraca, gobernó sobre León, Castilla, Toledo, Pamplona y Aragón y se hizo llamar entre 11091114 «emperador de León y rey de toda España» o «emperador de España»,2 lo que duró hasta que la oposición nobiliaria forzó la anulación del matrimonio. Los ecos de sus victorias traspasaron fronteras; en la Crónica de San Juan de la Peña, del siglo XIV, podemos leer: «clamabanlo don Alfonso batallador porque en Espayna no ovo tan buen cavallero que veynte nueve batallas vençió».3Sus campañas lo llevaron hasta las ciudades meridionales de Córdoba, Granada y Valencia y a infligir a los musulmanes severas derrotas en Valtierra, Cutanda, Anzul (en Puente Genil) o Cullera.

A su muerte, y en lo que es uno de los episodios más controvertidos de su vida, legó sus reinos a las órdenes militares, lo que no fue aceptado por la nobleza, que eligió a su hermano Ramiro II el Monje en Aragón y a García Ramírez el Restaurador en Navarra, dividiendo así su reino.

Conquistas al sur del Ebro 

Una vez tomada Zaragoza, el rey de Aragón proyectó la conquista de las poblaciones del Bajo Aragón y el Valle del Ebro. En 1119 conquistó Fuentes de Ebro, Alfajarín, Tudela (el 25 de febrero de ese año,17 última villa que reconquistó el Reino de Navarra) y toda la dehesa del Moncayo, incluyendo Ágreda, Tarazona y su comarca, (puestos que en el futuro serían claves como frontera con Castilla), el valle del río Alhama (en La Rioja) con Cervera del Río Alhama en cabeza, Tudején y Castillón (fortalezas en Navarra, hoy en ruinas), Novallas, Magallón,Alberite de San Juan, Borja, Alagón, Novillas, Épila… Sometió también a vasallaje el reino hudí de Rueda de Jalón.

En 1119 también reconstruyó la ciudad abandonada de Soria y repobló su comarca, aunque los cronistas castellanos muchas veces lo atribuyen a Alfonso VII de Castilla, hijo de Urraca. Modernamente se conocen documentos que atestiguan que la ciudad castellana permaneció en poder de Alfonso hasta su muerte en 1134, cuando el rey castellano pudo retomarla.

En 1120, mientras sitiaba Calatayud, recibió noticias de que los almorávides, desde sus bases en Valencia, marchaban para intentar reconquistar Zaragoza. Levantó el asedio y apoyado por Guillermo IX de Aquitania, noble gascón, marchó a interceptarlos. El avance musulmán por un antiguo camino romano en la cuenca del río Turia y del Guadalaviar, pasaba por lo que hoy es Teruel. Alfonso los encontró en Cutanda, en el valle del río Jiloca. La batalla de Cutanda se recuerda como la mayor victoria de Alfonso: en el siglo XIV aún se decía “peor fue Cutanda” para referirse a logros que parecen imposibles. A pesar de ser inferiores en número, las fuerzas aragonesas aplastaron a las musulmanas y obtuvieron su victoria el 17 de juniode 1120 y forzaron la retirada musulmana de Zaragoza ya de forma definitiva.

Tras su victoria su ejército ocupó Calamocha y Monreal del Campo, donde fundó la actual ciudad, antes de retomar la conquista de Calatayud, que supuso la toma final del Valle del Jalón y del Jiloca. Las tierras de las actuales Bubierca, Alhama de Aragón, Daroca y Ariza fueron también tomadas tras la victoria de Cutanda.

En 1122 fundó en Belchite una orden militar, la cofradía de Belchite, primera de estas características en la Península Ibérica y fundada a semejanza de la Milicia de Jerusalén y de las establecidas en las Cruzadas. Los cofrades y sus bienhechores recibirían beneficios de cruzada no sólo para la conquista de una ciudad como hasta entonces había sucedido. Posteriormente estableció en 1124 en Monreal del Campo la Militia Christi de Monreal, Militia Caesaraugustana u Orden de Monreal, que tuvo su base en la recién fundada ciudad de Monreal, esto es, ‘mansión del rey celestial’, que recibió una zona de influencia en el área del Jiloca y Teruel, y su término adjudicado hasta Segorbe. Su objetivo era dirigir la reconquistacon vistas a la toma de Tortosa y con ello a dar al reino una salida al Mediterráneo. Posteriormente, por el acuerdo del conde de Barcelona y señor de Aragón Ramón Berenguer IV, mediante la concordia de Gerona (27 de noviembre de 1143), que supuso la entrada de la Orden del Temple en España, las órdenes militares creadas por el Batallador fueron integradas en la templaria. La concordia fue ratificada mediante Bula de Eugenio III (30 de marzo de 1150).

En 1123 se enfrentó con el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, por la ciudad de Lérida, que ambos ambicionaban tomar. El año 1120, su gobernador había pactado con Berenguer Ramón III la cesión de algunas plazas y su apoyo contra Tortosa, irritando a Alfonso, que sitió Lérida en 1123, tomando el Castillo de Gardeny. Según Zurita, la intervención de diversos prelados y barones catalanes y aragoneses puso fin al conflicto entre Alfonso y el conde, al llegar al compromiso mutuo de abstenerse de emprender ninguna acción contra Lérida.18 De todos modos, poco después, en 1124, un ejército almorávide derrotó a Ramón Berenguer III en la batalla de Corbins, lo que obligó al conde barcelonés a renunciar al objetivo de Lérida.

 

Los Templarios en la Corona de Aragón

El éxito de la Primera Cruzada se extendió rápidamente por los reinos de Europa. El mismo rey de Aragón, Pedro I, al frente de un numeroso grupo de caballeros hispanos, se disponía a marchar a Palestina, cuando el pontífice les recordó la obliga
ción de defender su propia tierra de los almorávides.

El ideal cruzado llevó al rey Pedro I a sitiar Zaragoza. Antes de abandonar su asedio, en el mes de julio de 1101, fortificó a 5 kilómetros de Zaragoza el lugar de “Deus o vol” (hoy en día, Juslibol), grito de guerra cruzado.

La muerte de Pedro I en 1104 , dicen que de la tristeza que le produjo ver morir a sus dos hijos en 1103, hizo que su hermano, Alfonso I fuera coronado rey de Navarra y Aragón.

Alfonso I no estaba llamado a ser rey, ya que fue el segundo hijo del segundo matrimonio de su padre, el rey Sancho Ramírez con Felicia de Roucy. Es probable que en su juventud visitara a su familia materna al otro lado de los Pirineos, llegando a tener una fuerte amistad con los que luego serían sus aliados en los campos de batalla como su primo Rotrou II, conde de Perche, y de Gastón de Bearn. De entonces datan también las amistades con Castan y Lope Garcés Peregrino entre otros.

El ideal cruzado que vivió Alfonso I ya desde niño marcó toda su vida y trayectoria como rey. Todas las empresas del mona
rca estuvieron encaminadas a la toma de Tortosa y Valencia, desde donde podría embarcar sus tropas hacia Jerusalén. Este afán llevó a que más de 25.000 Km2 fueran reconquistados durante su reinado, ganándose el sobrenombre de “El batallador”.

Zaragoza (Al-Bayda, “La Blanca, La augusta”), pieza clave para conseguir sus objetivos, capituló el 18 de diciembre de 1118, después de que el Papa hubiera proclamado su conquista como una nueva cruzada en el Concilio de Toulouse(1118). A esta empresa contribuyeron caballeros llegados de la Primera cruzada, entre ellos Gastón de Bearn, que había participado en la conquista de Jerusalén. Por su inestimable ayuda, dirigiendo la construcción de máquinas de guerra, fue nombrado señor de Zaragoza por Alfonso I.

Es probable que en los contactos con Gastón de Bearn, el obispo Esteban de Huesca y Lope Garcés Peregrino (añadió a su denominación la de peregrino tras su estancia en Jerusalén) el monarca tuviera conocimiento de las actuaciones de los monjes guerreros en Palestina, ya que todos ellos habían participado en la Primera cruzada.

Fascinado por estas historias, el rey no dudó en imitar estos movimientos, fundando él mismo Órdenes similares en su reino. En 1122, fundó una Militia Christi, la Cofradía de Belchite, primera orden militar de España, a semejanza de la Milicia de Jerusalén, según carta del Arzobispo Guillermo de Aux, para someter a los sarracenos y abrir un camino a Jerusalén pasando el mar.1

Los cofrades y sus bienhechores recibieron beneficios de cruzada. La Militia Christi tuvo otra base en la recién fundada ciudad de Monreal, fundada dos años más tarde que la de Belchite, en 1124.2 3 Posteriormente, se le asignó el castro de Belchite, por mano del rey Alfonso VII de Castilla en 1136, quien la llama Militia Caesaraugustana y confirmando a López Sanz como rector de la misma.4 Esta orden fue integrada en la Orden del Temple por la Concordia de Gerona en 1143.

Muertos frente al enemigo Gastón de Bearn y el Obispo Esteban el 24 de mayo de 1130, la viuda de Gastón, Talesa (prima carnal de Alfonso I), cumple la última voluntad de su marido: dejar a la milicia del Temple, para que pudiera proseguir la reconquista, todas las tierras que tenía en Zaragoza y en Sauvelade. Ya Lope Garcés Peregrino, junto con su esposa, había dejado parte de sus bienes para después de su muerte “al Altar del Santo Sepulcro” y “al hospital de Jerusalén” en 1120.

Alfonso I, preocupado por su sucesión, dictó su primer testamento en el asedio de Bayona en octubre de 1131, e hizo que lo firmaran y acataran la mayor parte de los tenentes del reino. Este testamento fue
confirmado el 4 de septiembre de 1134, tres días Alfonso I de Aragón por Pradilla (1879).jpgantes de su muerte.

 

 

Alfonso I “El Batallador” Rey de Aragón y Navarra 

(1073-1134)

 

LOS TEMPLARIOS EN TOLEDO

Existen dificultades documentales para situar la presencia del Temple en Toledo, así como en otras localizaciones de Castilla. Es tradición situar a los caballeros en el toledano barrio de San Miguel, y en otros tantos pueblos de la provincia, como apunta Luis Rodríguez Bausá en su excelente obra “Toledo insólito”. Este enclave de San Miguel aún conserva el misterio y el intrincado laberinto de calles y callejones que antaño hubo de tener, y no es complicado en alguna noche de invierno con la intensa niebla que abraza el peñón toledano, imaginarse a un grupo de caballeros templarios deambulando camino de sus casas, situadas por la zona.

Numerosas leyendas abrazan este breve espacio, muy próximo al Alcázar toledano y a escasos pasos de la Catedral, así como de conocidos y oscuros topónimos, como la “el callejón del Infierno”, el “callejón del Diablo”… También la presencia de subterráneos es intensa en esta zona, muy próximos (e incluso por debajo) de la Iglesia de San Miguel, asociada al Temple y que conserva la simbología de la Orden.

 

 

 

La Cruzada contra la Corona de Aragón

La Cruzada contra la Corona de Aragón fue declarada por el papa Martín IV contra el rey Pedro el Grande entre 1284 y 1286, por su intervención en los asuntos sicilianos en contra de la voluntad papal. La mayor parte del conflicto se desarrolló en tierras catalanas, aunque los primeros episodios se sucedieron en la frontera navarro-aragonesa. Como venganza, los aragoneses atacaron Mallorca y Occitania.

Pedro el Grande tuvo que luchar contra el poderoso ejército que daba apoyo a Felipe III de Francia, fundamentalmente compuesto por tropas del Reino de Francia, el Reino de Mallorca y la República de Génova, únicamente con las tropas catalanas y valencianas,sin poder contar con la nobleza del Reino de Aragón, que se abstuvo de participar en el conflicto.

El Reino de Aragón 

Las llamadas a rechazar el ataque francés fueron desobedecidas por los nobles aragoneses, y en la asamblea de Tarazona del año 1283 presentaron al rey sus reivindicaciones, en forma de agravios y reclamaciones que se basaban en el mantenimiento de los privilegios, la imposibilidad de exigir nuevos impuestos y un cambio en las formas de gobierno, y la extensión de los fueros de Aragón en el Reino de Valencia, que tenía que desaparecer y ser anexionado.11 Los juramentados se comprometían a ayudarse mutuamente si el rey procedía contra ellos. En las Cortes de Aragón de Zaragoza de 1283, Pedro III concede el Privilegio General, una confirmación del derecho que es el primer ensayo para fijar legalmente la relación del rey y el país y la instauración de instituciones políticas, extendiendo esta legislación al Reino de Valencia.

Reino de Mallorca 

A la muerte de Jaime I el Conquistador en 1276 y en aplicación de su testamento de 1262 se dejaban al niño Jaime las posesiones que formaban el Reino de Mallorca. La última voluntad de Jaime I establecía el reino de Mallorca como una entidad separada de laCorona de Aragón y establecía que si una de las dos líneas de la Casa de Aragón y Barcelona no tenía herederos varones, sus Estados pasaban a la otra rama.

El reino se convierte en un Estado independiente hasta el Tratado de Perpiñán (1279) en que por los conflictos entre los hermanos Jaime y Pedro, el primero se declara vasallo del segundo. Desde entonces el reino pasa a ser privativo del rey que, al mismo tiempo, tenía como señor a su hermano. Esta relación feudal del rey de Mallorca era doble por la diversidad de territorios de la corona mallorquina. Por una parte, era vasallo del rey de Aragón por el condado del Rosellón y el reino de Mallorca, y por otro, el señorío de Montpellier había rendido homenaje a Carlos V de Francia. La situación de Jaime II de Mallorca fue encontrarse entre dos frentes en el conflicto de las Vísperas sicilianas de 1282 al considerar rotos los vínculos con Pedro el Grande por la excomunión papal.

Reino de Valencia

Durante la primera mitad del siglo XIII el ejército de Jaime el Conquistador fue ocupando progresivamente todo el Reino de Valencia y el Reino de Murcia,6 aunque se marcaron las fronteras con el Reino de Castilla incluyendo las zonas de Murcia y Alicante por el Tratado de Almizra (1244). Medio siglo después, en 1304 tras una guerra con Castilla, por la Sentencia Arbitral de Torrellas se asignan finalmente al Reino de Valencia.

Pedro el Grande pacificó el país al derrotar la última revuelta morisca valenciana encabezada por Al-Azraq, conquistando la ciudad de Montesa en 1277, el último enclave musulmán en el Reino de Valencia.13

Con la ayuda de los valencianos, en las cortes de Valencia de diciembre del año 1283 confirma y otorga a los valencianos unos fueros adaptados a su realidad económica y social, que potenciaban la personalidad jurídica de Valencia ante los demás reinos, desoyendo lo que había concedido meses antes en Zaragoza.

Reino de Navarra

La muerte sin hijos de Sancho VII de Navarra y la de su hermana Berenguela de Navarra, casada con Ricardo I de Inglaterra, supuso el fin de la dinastía Jimenaen el Reino de Navarra y la instauración de la dinastía Champaña, gracias a la boda de Blanca de Navarra con Teobaldo III de Champaña y el apoyo de la nobleza navarra, pese a la reclamación por parte de la Corona de Aragón sobre la soberanía de Navarra en virtud del Tratado de Tudela. Los condes de Champaña reinaron en Navarra iniciando un acercamiento a la monarquía francesa mediante la boda de su hijo Teobaldo I de Navarra con Inés de Beaujeau, prima de Luis IX de Francia, y el matrimonio de Teobaldo II con la hermana de Felipe III de Francia.

Finalmente Blanca de Artois, la viuda del rey, con una Navarra invadida de nuevo por las coronas castellana y aragonesa, buscó refugio en la corte francesa e hizo que la hija del difunto Enrique I de Navarra, la reina Juana I de Navarra, se casara con su primo el Felipe IV de Francia, comenzando así una nueva dinastía reinante en Navarra, la dinastía Capeto. Roger Bernardo III de Foix invadió en 1276 el Reino de Navarra, en apoyo del partido francés en las luchas sucesorias, y ocupó Pamplona que fue saqueada, quedando de gobernador Eustaquio de Beaumarchais.

Corona de Castilla

El primogénito del rey Alfonso X de Castilla, Fernando de la Cerda, murió en 1275, nueve años antes que su padre. El rey Alfonso dejó en su testamento que el reino debía pasar a su nieto primogénito, Alfonso de la Cerda, y al mismo tiempo desheredar a su segundo hijo, Sancho, que se alzó contra el rey sin respetar la voluntad de su padre y fue coronado como Sancho IV de Castilla el año 1284 en Toledo. Fue reconocido por el pueblo y los nobles fruto de su comportamiento frente a la invasión de los benimerines dirigidos por Abu Yusuf Yaqub, que entraron en el sur de la Península Ibérica, en 1224, para apoyar al Reino nazarí de Granada, aunque los Infantes de la Cerda también reunieron un buen número de partidarios, entre ellos la Corona de Aragón. Durante todo el reinado de Sancho fueron constantes la inestabilidad y las revueltas.

Señorío de Albarracín

Albarracín era un señorío de raíces musulmanas que formaba parte del reino musulmán de Valencia de Muhammad ibn Mardanis,14 cuando Pedro Ruiz de Azagra, del Reino de Navarra, ayudó militarmente al soberano valenciano.15 Como pago en circunstancias poco claras le otorgó el señorío de Albarracín, que lo repobló con navarros. La conquista de Valencia por Jaime I dejó el territorio en un vacío legal, que los señores aprovecharon proclamando una especie de independencia. A la vuelta del desafío de Burdeos, Juan Núñez de Lara puso una trampa a Pedro el Grande para hacerlo prisionero y entregarlo al rey de Francia y también atacar Aragón, lo que Pedro el Grande no perdonaría y que finalmente lo llevó a la conquista del señorío.

Cruzada

Mientras Pedro el Grande se encontraba en Tarazona de retorno del desafío de Burdeos, el gobernador del Reino de NavarraEustaquio de Beaumarchais con sus tropas francesas, atacaron la frontera aragonesa como despecho, por el resultado del desafío, atravesaron la frontera por Sangüesa,18 entraron y conquistaron el castillo de Ull, y destruyeron las villas de Ull, Lerda y Filera. También tomaron las villas de Bailo, Arbués y Berdún. Se pactó una tregua con el reino de Navarra hasta el 1 de febrero de 1284. Pocas semanas después del ataque al Reino de Aragón, Eustaquio de Beaumarchais con quinientos franceses,19 y la ayuda de Auger de Les,20 señor de Les21 ocuparon el Valle de Arán en 1283, pero no pudieron seguir avanzando.

Finalmente Carlos I de Anjou fue coronado por el papa el 27 de febrero de 1284 en París. En el contraataque catalano-aragonés del año 1284, aunque la nobleza aragonesa no apoyaba al rey en esta cuestión por el conflicto de la Unión Aragonesa, los catalanes sitiaron Tudela mientras las tropas francesas huían a Francia.

Con la ayuda del Papa Martín IV, que había sucedido a Clemente IV, y de Jaime II de Mallorca, hermano del rey, un ejército francés, con Felipe III de Francia en cabeza, invadió el norte de Cataluña en 1285. Las tropas estaban compuestas según las diversas fuentes por:

  • Unos 200.000 cruzados
  • 100.000 infantes, 16.000 caballeros y 17.000 hombres con ballestas
  • 4.000 caballeros y 8.000 peones

que se concentraron en Narbona para dirigirse hacia Barcelona.

 

El Reino de Navarra

 

Bandera

El Reino de Navarra fue uno de los reinos medievales de Europa situado en ambas vertientes de los Pirineos occidentales, pero con la mayor parte de su territorio localizado al sur de la cordillera pirenaica, en el norte de la península ibérica. Fue el sucesor del Reino de Pamplona, fundado en torno a la capital navarra en 824, según establecen la mayoría de los historiadores.6 Tras unos primeros años de expansión y la posterior merma territorial a manos de Castilla y Aragón, el Reino de Navarra se estabilizó con dos territorios diferenciados: la Alta Navarra, al sur de los Pirineos y en la que se encontraba la capital y la mayor parte de la población y los recursos, y la Baja Navarra o Navarra Continental, al norte de la cordillera pirenaica.

El fin de la independencia del reino se produjó cuando Fernando el Católico y posteriormente su nieto flamenco Carlos I de España realizó laconquista militar entre los años 1512 y 1528 con distintas resistencias. Se realizaron varios intentos de recuperar la independencia en los años siguientes y finalmente Carlos I de España se replegó de la Baja Navarrapor su difícil control. Por lo que esta porción siguió siendo independiente manteniendo la dinastía de Foix, hasta que se asoció dinásticamente a la Corona francesa al subir su rey, Enrique III, al trono galo. Así, los monarcas franceses se intitularon «Reyes de Francia y de Navarra». La unión del reino de Navarra a Francia, puramente dinástica, se hizo conservando siempre sus propias instituciones (así, cuando Luis XVIconvocó los Estados Generales de Francia, Navarra no envió formalmente diputados a estos, sino al rey en persona, de manera independiente y con su propio Cuaderno de agravios). Sin embargo, su estatus diferenciado dentro de la Corona terminó en 1789,8 al ser abolido como reino. Por otra parte, la Navarra peninsular o Alta Navarrase convirtió en uno más de los reinos y territorios de la Corona de Castilla y finalmente de la Monarquía Hispánica, estatus que conservó, gobernada por un virrey, hasta 1841, fecha en la que pasó a ser considerada «provincia foral» española mediante la posteriormente denominada Ley Paccionada, tras la Primera Guerra Carlista.

La Orden de Cristo

En los siglos XII y XIII, en plena Reconquista, la Orden de los Caballeros Templarios ayudó a los portugueses en las batallas contra los musulmanes. Como recompensa recibieron extensas tierras y poder político. Los castillos, iglesias y poblados prosperaron bajo su protección.

En 1314 el papa Clemente V suprimió la rica y poderosa orden del Temple. En 1319 el rey Don Dinis asignó las propiedades portuguesas y privilegios de los templarios a la recién fundada Orden de Cristo,1 que se convirtió así en la continuación del Temple en Portugal. No obstante, la Orden de Cristo mantenía una fuerte vinculación con la corona portuguesa, que se arrogó desde el principio el derecho a nombrar el Gran Maestre. Eso, junto al abandono de la Regla del Temple, en cuanto a nombramiento de cargos, normas de ingreso e independencia frente al poder secular, permite considerar a la Orden de Cristo como una sucesión del Temple en un aspecto meramente formal, a fin de dar cabida al enorme potencial humano y recursos económicos de los caballeros templarios, fundamentales para mantener Portugal a salvo de invasiones o incursiones enemigas. De hecho, la Orden de Cristo tomó como sede Castro Marim, a fin de proteger el Algarve portugués. No obstante en 1357 la sede ya se había instalado en Tomar, la antigua sede de los Templarios. La nueva Orden tomaría como Regla la de San Benito y las Constituciones de Calatrava.